Lejos de misticismo natural que envuelve al tango mi gusto por este exquisito genero inicio de una manera muy peculiar.Hace ya 2 años tuve un dia muy pesado en la oficina, de esa clase de dias en que un solo problema se vuelve portagonista de 8 horas; En ese abril del 2003 las quejas en el trabajo estaban a tope.
En ese particular 8 de Abril uno de nuestros mayores clientes nos habia rechazado TRES veces en un mismo dia una misma factura,y por consecuencia si no nos pagaban como explicarle a medio mundo que por la prepotencia de un burocrata de pacotilla nadie cobrariamos nuestros quincenas.
Mis jefes que por excelencia se distinguen por su calidad humana no daban credito a la prontitud con la que resolvi el problema tras ya 10 ! Horas con el mismo asunto, una invitacion mia a comer con el "Jefesucho" mas un aliciente economico por las molestias modificaron la suerte de la factura.
Para ese entonces con el animo de descansar me enfile a Cuernavaca, La invitacion era regia, ir a la Ciudad de la eterna primavera y dormir en cama ajena con un desayuno caliente dentro de un inmaculado jardin dotado de las mejores atenciones es una invitacion que ningun soltero puede resistir.
La carretera principal era un caos como todos los viernes por la noche y con la lluvia ahora mi viaje de placer prometia convertirse en un viaje de insensatez, tome mis precauciones y el viaje se convitio en el amargo recuento del dia, casi sin avisar tome la desviacion a Oaxtepec para desafanarme del trafico, Oaxtepec es un lugar que se caracteriza por su agardable clima calido y una exhuberante vegetacion en tiempo de lluvias.
Ya con la lluvia de la carretera principal atras, recuerdo que solo abri el Quemacocos del coche y baje las ventanillas en un austero intento por permitir al aire acariciar mis sentidos.
Ventanilla abajo la sinfonia de ruidos sigilosamente me invadia, grillos y ranas me invitaban a perderme en sus sueños, la noche era perfecta, la lluvia previa habia auyentado a los conductores nocatambulos y la carretera de 2 carriles ida y vuelta era solo para mi, ni un solo ruido humano en la oscuridad de la baja selva, el olor a tierra mojada era gratamente narcotizante y ese dejo de humedad propio de la zona me apabullaba, ese momento fue uno de mis mejores pagos tras la extenuante jornada de trabajo.
Encendi la radio y comenze a sintonizar estaciones azarosamente, procure dejar un volumen apenas perceptible al oido para tan solo convertir la musica en complice del momento.
El radio timidamente comenzo "cantar" el tango titulado "El dia que me quieras", nunca habia oido con tanto placer y atencion esa letra, siendo franco el momento era tan grato que varias veces dejaba volar mi imaginacion por el quemacocos fijando mi vista en cualquier estrella, el momento era tan intimo que en verdad la presion del camino y del trabajo se desvanecia a momentos, era como si el cantar de los grillos se llevaran mis apuros a lo mas recondito de la noche.
Tras "el dia que me quieras" escaparon a mis oidos canciones como "adios muchachos, mi Buenos Aires querido, Al mundo le hace falta un tornillo" y una excelsa interpretacion de "Cambalache".
De manera sincronizada la magica travesia llegaba a su final tal cual lo hacia Carlos Gardel en la radio, despojandome de una corbata de languido nudo me encaminaba a la Recepcion del Hotel recordando cada uno de los tangos escuchados.
En verdad considero que son los pequeños momentos los que hacen grandes nuestras vidas, a veces las malas rachas nos dominan por todo el dia perdiendo de vista momentos valiosisimos que no sabemos como ni cuando terminaran, damos por hecho que somos eternos lo cual nos da derecho de desperdiciar nuestras vidas.
Aqui un extracto de Jorge Luis Borges: La vida está hecha sólo de momentos, vive el ahora... Yo era una de esas personas que viajan sólo con un paraguas y un paracaídas... Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo, a principios de la primavera, y seguiría así hasta el final del otoño... si pudiera volver a vivir".
No es tan tarde para mi, espero que para ti tampoco...
